lunes, 24 de julio de 2017

La siniestra muerte del PAPA INOCENCIO VIII

Uno de los papados más controversiales de la historia de Roma es el de Inocencio VIII, de 1484 a 1492. Muchas leyendas mezcladas con realidad se han escrito de él, como que era viudo y padre de varios hijos (reconocidos y no reconocidos), adicto a los libertinajes y que practicó un nepotismo desvergonzado, al punto de nombrar cardenal al hermano de su nuera, Giovanni de Médici, cuando tenía solamente 13 años de edad. También se tejen historias intrigantes sobre su relación con el proyecto de Cristóbal Colón, de quien especulan algunos hasta sería su hijo por el parecido de sus retratos y otras señales, como lo hace Ruggero Marino en "Cristoforo Colombo e il papa tradito". Por otro lado, se habla con seriedad de cierta participación del pontífice -no siempre bien reconocida por la historia- en la gestación del viaje a América de este mismo marino.
Pero, muy especialmente, se realza de Inocencio VIII su oscura fama como uno de los mayores impulsores de la Sagrada Inquisición a través de la emisión de la famosa bula "Summis desiderantes affectibus", que reflejaba perfectamente la obsesión que el pontífice tenía por los temas de la brujería, la nigromancia, los demonios y las artes negras. Sin embargo, la gran ironía de su vida -con paradoja y sarcasmo incluidos-, es que quizás falleció en medio de una práctica sospechosamente parecida a las mismas acusaciones de sangre y de ritos siniestros que la Inquisición se esforzaba en demostrar y castigar, como veremos.
Nacido en Génova como Giovanni Battista Cybo, el religioso tenía experiencia en cuestiones políticas además de grandes e influyentes relaciones con personajes como Alfonso V de Aragón. Alcanzando el grado de Obispo de Savona y luego Cardenal, sería elegido Papa el 29 de agosto de 1484 para suceder a Sixto IV quien, luego de un papado lleno de excesos, murió afiebrado, con su gota agravada y con depresión por sus pasadas derrotas militares y diplomáticas al ampliar los Estados Pontificios.
En la elección del Obispo Giovanni como nuevo Papa, la Curia habría sido influida por el vicecanciller Roderic de Borgia, futuro Alejandro VI. Fue en este flamante y poderoso rol que, ya investido como Inocencio VIII, intenta montar una frustrada campaña para convencer a las demás autoridades religiosas y monárquicas de preparar una cruzada contra los turcos, e inicia la etapa que se estima más frenética y violenta de las cacerías de brujas. Era el clímax para uno de los más sombríos períodos de la Iglesia Católica, actuando asesorado por los dominicos alemanes  Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, cuya "expertise" como inquisidores despiadados quedara plasmada especialmente por iniciativa del primero de ellos en su famoso libro "Malleus Maleficarum", en 1487, que representa todo un icono del ocultismo y las demonología. La elección de Tomás de Torquemada como Gran Inquisidor de España fue otra de las designaciones hechas por el pontífice quien, curiosamente y al igual que su elegido, era descendiente de judíos conversos como aquellos sobre los cuales ponía ahora el ojo persecutor.
Acercándose a los ocho años de papado y siempre obcecado con sus temores a la hechicería y a las interferencias diabólicas sobre los hombres, la salud de Inocencio VIII comenzó a empeorar gravemente a raíz de una enfermedad que parece coincidir con anemia, hidropesía por insuficiencia renal, según sus biografías. Postrado en el que iba a ser su lecho de muerte, comprendió que su vida se estaba extinguiendo y que los médicos no tenían una cura para sus padecimientos, por lo que la desesperación suya o de su círculo íntimo llevó a echar mano a prácticas más novedosas y experimentales, pero también más cercanas a la improvisación que a las disciplinas sanitarias. Se cree que incluso llegó a alimentarse con leche humana, bebiéndola directamente de las mamas de una "nodriza" personal. 
El "Malleus Maleficarum", producido durante el papado de Inocencio VIII.
Fue entonces cuando aparece un "médico judío" cuyo nombre se ha perdido en la historia, marcando el capítulo final del personaje. Autores como Jacalyn Duffin en "History of medicine: a scandalously short introduction", señalan que podría corresponder al galeno Giacomo di San Genesio, aunque Kenneth Meyer Setton indica en "The Papacy and the Levant, 1204-1571" que ese era el nombre de su médico personal, cuyo fallecimiento prematuro permitió la intervención
del nuevo y misterioso sujeto al que nos referimos, haciendo que la agonía del Papa alcanzará un nivel aún más trágico y dramático.
Viendo el estado casi terminal del paciente, el médico aparecido propone un temerario tratamiento de shock para salvar al pontífice: hacer sangrías para drenar su sangre enferma y cambiarla por la sangre joven que tres niños pequeños de diez años donarían con el consentimiento de su padres, a quienes se les pagó un ducado de oro por niño para hacer el aporte. No está claro en las fuentes originales si se trató de inyectar esta sangre en su propio organismo, cosa que parece bastante improbable, o si se le suministró por vía oral, opción que además de ser la de muy mayores posibilidades, da
también a la situación general un matiz ritualista y casi vampiresco.
Bien se haya tratado de un rito sangriento o de otra de las barbaridades de la poco científica medicina galénica, el resultado fue un desastre: los tres niños murieron de hemorragia e hipovolemia en la imprudente operación, pues se presume que el corte de extracción se les efectuó en alguna zona vital del cuerpo como puede ser la arteria carótida. Según observaciones del caso hechas por el doctor G. A. Lindeboom y publicadas en un artículo de 1940 titulado "Een bloedtransfusie op paus Innocentius VII?", es probable también que la sangre de los donantes se haya coagulado rápidamente en cada extracción, haciendo imposible concretar una supuesta transfusión. Y para peor conclusión del entuerto, también murió el paciente, terminando la vida de Inocencio VIII ese 25 de julio de 1492, sólo unos días antes del zarpe de Colón desde Puerto de Palos que el mismo pontífice había ayudado a gestar, gracias a sus contactos con la casa real de Castilla y Aragón. Del misterioso médico judío responsable del tratamiento, en tanto, a quien algunos identifican también como una especie de místico o mago, nunca más se supo.
El extraño incidente de la muerte del Papa ha sido puesto en duda por algunas opiniones, tanto por los extraños detalles del mismo que lo asocian a prácticas de transfusiones inexistentes en esos años, como por el hecho de que no aparezca mencionado en fuentes serias como "Diarium, sive rerum urbanarum commentarii, 1483-1506" de Johannis Burchardi, quien rinde un interesante testimonio de la enfermedad y muerte del pontífice. Sin embargo, otras fuentes importantes dan cuenta de estos supuestos sucesos. En "Diarius urbe Romae", por ejemplo, Stephani Infessurae escribió en 1492, casi apenas murió el pontífice, algo en latín que se puede traducir más o menos de la siguiente forma:
"Mientras tanto, la ciudad no dejó de sufrir padecimientos y muertes; primero, de tres niños de diez años de edad, por venas cortadas por cierto médico judío para restaurar la salud del papa, según prometió, muriendo en el acto. El judío había dicho que iba a curar al pontífice, si obtenía cierta cantidad de sangre humana y joven; la extrajo de los tres muchachos a cuyas familias se había pagado un ducado para autorizar la donación; y poco más tarde el papa moriría. El judío escapó, y el papa no sanó".
Tumba de Inocencio VIII en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.
Otros quienes se refieren al caso son  César Baronio y, más tarde, su sucesor Oderico Raynaldus, ambos en la colección de los "Annales ecclesiastici" del siglo XVII; y se reseña el extraño episodio también en la obra de 1859 titulada "La vie de Jérôme Savonarole", de Pasquale Villari. Por su parte, Julio Melgares Marín se refiere a lo mismo en 1886, en su trabajo "Procedimientos de la Inquisición", haciéndolo de la siguiente manera:
"El 25 de julio de 1492, Inocencio VIII espiraba de languidez. Exhausto, no podía tenerse de pie, y acababa poco a poco, cual lámpara que ha consumido todo su aceite. Cuéntase que un médico judío le prometió la vida, por el medio, entonces recién descubierto, de la trasfusión de ajena sangre en su cuerpo. Tres muchachos de diez años fueron sangrados para prestarle el calor de su vida al pontífice, y los tres murieron. El Papa no pudo sanar, y el judío tuvo que huir, temeroso de que los nuevos gobernantes le pidieran cuenta de su crimen".
Ya en nuestra época, el conocido científico Carl Sagan abordó algo del tema en su libro "El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad". Y en "La trasfusión de sangre en medicina clínica", el médico y académico de la Universidad de Londres, Dr. J. P. Mollison, plantea dudas sobre las versiones de que la sangre haya tratado de ser suministrada por vía intravenosa, como en las transfusiones modernas, sino en un acto más cercano a un rito. En palabras textuales suyas:
"Aunque algunos afirman que la sangre se administró al Papa por la vena, la idea más segura es que debió haber sido ofrecida como una pócima, mientras tanto los tres jóvenes había muerto".
Llama la atención que el procedimiento que se adjudica al "médico judío" (en caso de haber existido y de haber sido, efectivamente, judío) se parece muchísimo a las acusaciones de ritos de sangre en muchachos pequeños, que varias autoridades medievales y la propia Inquisición le adjudicaron a ciudadanos judíos en célebres casos históricos de esa misma época, como los del Santo Dominguito del Val, San Simón de Trento, el Santo Niño de La Guardia o Anderl von Rinn, entre otros que incluían rasgos rituales de muerte y desangramiento al estilo de un "sacrificio". ¿Pudo Inocencio VIII, acaso en su desesperación por aferrarse a la vida, acceder a practicar la misma clase de ritos de los que ya sabía bastante y que antes imputaba o perseguía con dura e inmisericorde austeridad, atrapado por las promesas de algún místico oscuro o vilmente engañado por un charlatán?
Jacalyn Duffin intuye lo anteriormente expuesto en su ya señalado libro sobre la historia de la medicina, aunque poniendo en tela de jucio el caso por la misma razón, pues comenta al respecto:
"La evidencia sobre este peculiar tratamiento no es confiable, y la historia es probablemente una invención antisemita, no muy diferente de los rumores de asesinatos rituales de niños que se persiguieron en las costumbres del Passover".
Borgia, el amigo y asesor de Inocencio VIII, lo habría de suceder como Papa tomando el nombre de Alejandro VI. Mantuvo algunas de las mismas prácticas nepotistas y un gran involucramiento en asuntos de la política, valiéndose de sus influencias dentro de la aristocracia romana y de la creciente importancia de su familia, tras abonar al estallido de las guerras intestinas de Italia en 1494 y 1501. Mas, la maldición de muertes extrañas que pesaba contra aquella secuencia papas, no cesaba todavía: murió en 1503, luego de un banquete en el que él y varios otros asistentes terminaron enfermos, según se cree por envenenamiento o por el contagio con alguna clase de peste. También pesaría la sospecha de una muerte por intoxicación provocada en su sucesor, Pío III, que duró menos de un mes en el alto cargo.
Inocencio VIII había sido sepultado en el Oratorio de la Santísima Virgen, del templo viejo de San Pedro. Debió ser exhumado en la demolición de 1606 y luego trasladado a la nave izquierda de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, hasta la cripta de mármol negro esculpida por Antonio del Pollaiolo, con una representación suya que fue la primera en que un Papa apareció retratado en actitud viva sobre su propia tumba, pues hasta entonces sólo se veían extendidos en la típica posición mortuoria sobre el catafalco. Dice allí su memorial: "Novi orbis suo aevo inventi gloria",traducible como "Es suya la gloria del descubrimiento del Nuevo Mundo", en alusión a su participación en el proyecto de Colón y los Reyes Católicos. Nada hay en la cripta, por supuesto, que aclare o aporte más información sobre su curiosa y macabra muerte.

Fuente y agradecimientos a: https://urbatorium.blogspot.com.ar/2015/11/la-siniestra-muerte-del-papa-inocencio.html

Dato resumido: En el año 1492  en Roma fallece el papa Inocencio VIII tras un intento fallido de transfusión de sangre vía oral usando la sangre de tres niños de diez años de edad; esto provocó la muerte de los niños por choque hemorrágico. Es el primer caso conocido de transfusión de sangre.

Reconquista de Constantinopla

La Reconquista de Constantinopla y la recuperación de la ciudad de Bizancio por los bizantinos del Imperio de Nicea se llevó a cabo con un golpe de Estado el 25 de julio de 1261. El evento terminó el efímero Imperio latino y permitió la restauración del Imperio bizantino.
Antecedentes
Durante la Cuarta Cruzada en 1204, el emperador bizantino Alejo IV Ángelo huyó de Constantinopla en lugar de hacer frente al ejército cruzado. Constantino Láscaris fue coronado en la basílica de Constantinopla, pero poco después, junto con su hermano Teodoro, yerno de Alejo III Ángelo, tuvo que huir a la ciudad de Nicea de Bitinia, al comprender que la situación resultaba insostenible.
Los cruzados establecieron el Imperio latino en Constantinopla, pero no consiguieron el control sobre el antiguo territorio bizantino, y surgieron el Despotado de Epiro, el Imperio de Trebisonda, y el Imperio de Nicea. Nicea era la más cercana al Imperio latino y se encontraba en la mejor posición para intentar restablecer el Imperio bizantino. Teodoro I Láscaris no logró un éxito inmediato, pero logró arrebatarle gran parte de la Anatolia noroccidental al emperador latino Balduino I, cuando a éste no le quedó más remedio que defenderse de los ataques de Kaloyan de Bulgaria. Teodoro también derrotó a un ejército trapisondes, así como a otros rivales menores, y se hizo con el más poderoso de los estados sucesores de Bizancio. En 1206, sintiéndose seguro, se confirmó como emperador coronándose en Nicea.
Durante los siguientes años, se establecieron y rompieron numerosas treguas y alianzas entre los distintos estados sucesores de Bizancio, el Imperio latino y los turcos selyúcidas de Iconio o el Sultanato de Rum. Teodoro trató de reforzar sus derechos nombrando un nuevo Patriarca de Constantinopla en Nicea. En 1219 se casó con la hija de la emperatriz latina Yolanda de Flandes, pero murió en 1222 y fue sucedido por su yerno Juan III Ducas Vatatzés.
En 1260 Miguel Paleólogo comenzó el asalto de la propia Constantinopla, algo que sus predecesores habían sido incapaces de llevar a cabo. Se alió con Génova y su general Alejo Estrategopoulos dedicó meses a estudiar Constantinopla para planear su ataque.
El Sitio
El 25 de julio de 1261, Alexios Strategopoulos, recientemente liberado del Despotado de Epiro, fue enviado con una pequeña fuerza de 800 soldados, la mayoría de ellos cumanos,1 a mantener una vigilancia sobre los búlgaros y espiar las defensas de los latinos.2 Cuando la fuerza bizantina llegó a la aldea de Silivri supieron de los campesinos que toda la guarnición latina y la flota veneciana eran atacadas por los nicenos de Dafnusia. Aunque dudando por las reducidas dimensiones de su fuerza y para ir más allá de sus órdenes, decidió no perder esta oportunidad de oro para retomar la ciudad. Pudo convencer a los guardias que abrieron las puertas de la ciudad y una vez dentro, incendió el barrio veneciano, pues los venecianos en gran medida fueron los responsables de la toma de la ciudad en 1204.
Consecuencias
Miguel VIII Paleólogo fue reconocido emperador pocas semanas más tarde, y restauró el Imperio bizantino. Los habitantes del restaurado Imperio consideraron al Imperio de Nicea como el verdadero sucesor del Imperio bizantino, aunque aún seguían existiendo el Imperio de Trebisonda y el Principado de Acaya. Acaya fue reconquistada, pero Trebisonda permaneció independiente hasta la conquista otomana. El restaurado Imperio tuvo que hacer frente desde entonces a la nueva amenaza que representaban los turcos otomanos que surgió en sustitución de los derrotados selyúcidas.




La batalla de Ourique

La batalla de Ourique se desarrolló muy probablemente en los campos de Ourique, en el actual Bajo Alentejo (sur de Portugal) en el año 1139, de acuerdo con la tradición, el día de Santiago, que la leyenda popular había hecho patrono de la lucha contra los moros; uno de los nombres populares del santo, era precisamente Matamoros.
Fue trabada en una de las incursiones que los cristianos hacían en tierra de moros para incautar ganado, esclavos y otros despojos. En ella se hicieron frente las tropas cristianas, comandadas por Alfonso Enríquez, y las musulmanas, en número bastante mayor.
Inesperadamente, un ejército musulmán les salió al encuentro y, a pesar de la inferioridad numérica, los cristianos vencieron. La victoria cristiana fue tan grande que Alfonso Enríquez se proclamó rey de Portugal (o fue aclamado por sus tropas aún en el campo de batalla)1​ y comenzó a usar la intitulación Rex Portugallensis (rey de los Portucalenses o rey de los Portugueses) a partir de 1140, haciendo de rey de facto, aunque la confirmación del título de jura por la Santa Sede data solo de mayo de 1179. El reconocimiento por parte de León había llegado en 1143 por el Tratado de Zamora, gracias al deseo del rey Alfonso VII de ser emperador (y, por tanto, de necesitar reyes como vasallos).
La idea de milagro unido a esta batalla surge por primera vez en el siglo XIV, mucho después de la batalla. Ourique sirve, a partir de ahí, de argumento político para justificar la independencia del Reino de Portugal: la intervención personal de Dios era la prueba de la existencia de un Portugal independiente por bondad divina y, por lo tanto, eterna.
La leyenda narra que aquel día, consagrado Santiago, el soberano portugués tuvo una visión de Jesucristo y de los ángeles, garantizándole la victoria en combate. Pero ese pormenor fue interpuesto más tarde en la narrativa, siendo prácticamente calcado de la narrativa de la batalla del Puente Milvio, oponiéndose en el 312 en el campo Majencio a Constantino el Grande, según la cual Dios habría aparecido a este último diciendo IN HOC SIGNO VINCES (en latín, «Con esta señal vencerás!»).
Este evento histórico marcó de tal forma el imaginario portugués, que se encuentra retratado en el escudo de Portugal: cinco escudetes (cada cual con cinco bezantes), representando los cinco reyes moros vencidos en la batalla.

Una simple opinión.


                                                                  ¿Por qué son tan odiados los Judíos?

Con el siguiente video no quiero que la gente piense mal, que se mal interprete ni nada. Pero debo admitir que recelo hacia la sexta Judía y su gente. Podrán decirme Nazi (lo cual no me molesta), pero tengo mis puntos de vista, opiniones y muchas información pasada de boca en boca de personas que convivieron y conocieron a Judíos.
Las bases del "odio" hacia los mismo está fundamentada y sostenida, se refieren de una manera despectiva a toda aquella persona que no esté dentro de su religión, son los más grandes controladores de todos los medios de comunicación, información, empresas a nivel mundial, las cuales rigen nuestras vidas el día a día. Controlan los cines, noticias, etc. 
Desde tiempos la antigüedad siempre fueron expulsados, perseguidos, odiados, etc, sin ir más lejos fueron los causantes de la muerte de Jesús, los mismos de su pueblo fueron los que lo trataron de mentiroso y pidieron su muerte.
Son los que cada hora buscan la manera de dominar más la vida de las personas, introduciéndose de poco a poco en todo lo que tenga que ver con la vida cotidiana, por ejemplo las películas, en toda clase, género y demás siempre hay judíos metidos, como los buenos, los pobrecitos y perseguidos. Pero no se dejen engañar, son malos, oscuros, ambiciosos, no les importa lo que deban hacer para poder llegar a su cometido.
Solo una persona tuvo el suficiente coraje para enfrentarlos y tratar de poner fin a este intento de dominio mundial, pero no lo dejaron, ya que al lograrlo implicaba que todo un eje mundial, un orden establecido cambiario y esa persona con su país entero, pasaría a ser la máxima potencia en el continente y tal vez del mundo. Pero sus enemigos se verían sumamente perjudicados en todo ámbito, político, económico y social, a raíz de esto comienza todo un plan para poder lograr erradicar este “mal” de su camino.
Hoy día vemos como un mísero pedazo de tierra, mata, censura y se burla del mundo entero, como millones de personas son víctimas de “ESTOS POBRES PERSEGUIDOS”, de cómo se arrebató a estas víctimas su territorios para crear un país que jamás debió existir.
Tal vez suene vacío y con muchas lagunas en el medio, pero no me quiero extender tanto y demás. Solo quiero dar una pequeña opinión y un mínimo punto de vista, más adelante si pondré documentos y más información sobre este tema.

domingo, 16 de julio de 2017

Primera Cruzada (La gran masacre y asedio de Jerusalén)


Asedio y conquista de Jerusalén
 
Los cruzados llegaron ante las murallas de la ciudad de Jerusalén en junio de 1099 y, al igual que hicieron con Antioquía, desplegaron sus tropas para someterla a un largo asedio, durante el cual los cruzados sufrieron también un gran número de bajas por culpa de la falta de comida y agua en los alrededores de Jerusalén.

Cuando el ejército cruzado llegó a Jerusalén, del ejército inicial sólo quedaban 12.000 hombres, incluyendo a 1.500 soldados de caballería. Enfrentados a lo que parecía una tarea imposible, los cruzados llevaron a cabo diversos ataques contra las murallas de la ciudad, pero todos fueron repelidos.
Los relatos de la época indican que la moral del ejército se vio mejorada cuando un sacerdote llamado Pedro Desiderio aseguró haber tenido una visión divina en la cual se le daba instrucciones de marchar descalzos en procesión alrededor de las murallas de la ciudad, tras lo cual la ciudad caería en nueve días, siguiendo el ejemplo bíblico de la caída de Jericó. El 8 de julio los cruzados realizaron esa procesión.
Finalmente la ciudad caería en manos cristianas el 15 de julio de 1099, gracias a una ayuda inesperada. Las tropas genovesas dirigidas por Guillermo Embriaco, se habían dirigido a Tierra Santa en una expedición privada.

Se dirigían en primer lugar a Ascalón, pero un ejército fatimí de Egipto les obligó a marchar tierra adentro hacia Jerusalén, ciudad que se encontraba en ese momento sitiada por los cruzados. Los genoveses habían desmantelado previamente las naves en las cuales habían navegado hasta Tierra Santa, y utilizaron esa madera para construir torres de asedio.

A lo largo de esa misma tarde, la noche y la mañana del día siguiente, los cruzados desencadenaron una terrible matanza de hombres, mujeres y niños, musulmanes, judíos o incluso los escasos cristianos del este que habían permanecido en la ciudad.

Aunque muchos musulmanes buscaron cobijo en la mezquita de Al-Aqsa y los judíos en sus sinagogas cercanas al Muro de las Lamentaciones, pocos cruzados se apiadaron de las vidas de los habitantes.
Según la obra anónima Gesta Francorum "...la carnicería fue tan grande que nuestros hombres andaban con la sangre a la altura de sus tobillos..." Otros relatos que hablan de la sangre llegando a la altura de las riendas de los caballos son reminiscencias de pasajes del Apocalipsis (14:20).

Dos mil judíos fueron encerrados en la sinagoga principal, a la que se prendió fuego.
Uno de los hombres que participó en aquella masacre, Raimundo de Aguilers, canónigo de Puy, dejó una descripción para la posteridad que habla por sí sola:

«Maravillosos espectáculos alegraban nuestra vista. Algunos de nosotros, los más piadosos, cortaron las cabezas de los musulmanes; otros los hicieron blancos de sus flechas; otros fueron más lejos y los arrastraron a las hogueras. En las calles y plazas de Jerusalén no se veían más que montones de cabezas, manos y pies. Se derramó tanta sangre en la mezquita edificada sobre el templo de Salomón, que los cadáveres flotaban en ella y en muchos lugares la sangre nos llegaba hasta la rodilla. Cuando no hubo más musulmanes que matar, los jefes del ejército se dirigieron en procesión a la Iglesia del Santo Sepulcro para la ceremonia de acción de gracias»

Tancredo, por su parte, reclamó el control del Templo de Jerusalén, y ofreció protección a algunos de los musulmanes que se habían refugiado ahí. Sin embargo, fue incapaz de evitar su muerte a manos de sus compañeros cruzados.

En verdad, si hubieseis estado ahí habrías visto nuestros pies coloreados hasta los tobillos con la sangre de la masacre. Pero, ¿qué más os puedo contar? Ninguno fue dejado con vida; no hubo piedad ni de mujeres ni de niños. 
Algunos jefes cruzados, como por ejemplo Gastón de Bearn, trataron de proteger a los civiles agrupados en el Templo dándoles sus estandartes pero fue en vano porque al día siguiente un grupo de caballeros exaltados los masacró también. Solo se salvó una parte de la guarnición, protegida por juramento de Raimundo de Tolosa.

Asalto de los cruzados cristianos a Jerusalén en medio de los musulmanes masacrados. Grabado de Albert Doms, basados en ilustraciones de Gustave Doré, de la edición de J.-F. Michaud, Histoire de Croisades, París, 1877.

La Primera Cruzada se divide en dos Fases

La Cruzada Popular (Cruzada de los Pobres)

La cruzada de los pobres (en oposición a la cruzada noble, militar organizada) era en realidad la primera cruzada en la historia, aunque los historiadores modernos, tanto por su éxito limitado y porque nunca se formalizó mediante la Iglesia entonces, la considera a la vanguardia de Primera Cruzada.

La Cruzada de los Pobres es una explosión de fervor que llevó a muchos combatientes hacia el camino a Jerusalén tras la llamada a la Cruzadas del Papa Urban II en 1095. La expedición, compuesta por 40 000 cruzaron inicialmente y sólo 20 000 en el final terminó con su masacre Civitot el 20 de octubre 1096. Esta cruzada es también famosa por el eslogan que su promotor le había dado a sí mismo: El Deus vult (Dios lo quiere)

Dirigentes de la Cruzada de los Pobres: Gualterio sin Haber y Pedro el Ermitaño

Dirigido por Gualterio sin Haber (Walter el indigente) y Pedro el Ermitaño de Amiens

Gualterio Sin Haber era el señor de Boissy-sans-Avoir en la isla de Francia. Codirigió la cruzada Popular junto a Pedro el Ermitaño. Al comienzo de la Primera Cruzada, viajaron con sus seguidores mucho antes del grueso del ejército de caballeros, Gualterio sin Haber condujo a sus seguidores a través de Santo Imperio Romano, El Reino de Hungría y Bulgaria hacia las provincias del Imperio Romano de Oriente (Bizancio), Viajando por separado de Pedro el Ermitaño, se distinguió como uno de los principales dirigentes de la Cruzada de los Pobres hasta su masacre en Anatolia por los turcos.
Pedro el Ermitaño era un monje carismático y orador, fue el líder espiritual del movimiento de la cruzada popular o de los pobres. Era conocido por montar un burro y vestirse con ropa sencilla. Él había predicado vigorosamente la cruzada por el norte de Francia y Flandes. Afirmó que había sido designado para predicar por Cristo mismo y fue uno de sus pocos supervivientes de esta cruzada que después se unió a la Cruzada de los Nobles, consiguió cumplir su voto de Cruzado de visitar el Santo Sepulcro en Jerusalén. Moriría sólo unos pocos años más tarde, en suelo europeo.


Desarrollo de la Cruzada Popular 
La Cruzada de los Pobres o Popular se inició antes de la Primera Cruzada. Iba a ser un fracaso total. Más de quince mil personas se unieron a la iniciativa del ejército de Gualterio sin Haber y más tarde de Pedro el Ermitaño con el objetivo de recuperar Tierra Santa de manos de los paganos con esta meta los cruzados marcharon hacia Constantinopla, desde donde tenían previsto ir a Jerusalén. Sin embargo, Pedro el Ermitaño y sus seguidores no habían prestado atención a como alimentar a su ejército cruzado. Como resultado de ello, siempre los cruzados recurrían al robo, saqueo para alimentarse, quemaron ciudades, y sacrificaron personas a las cuales calificaban como infieles ( judíos, musulmanes, etc).
Mientras tanto, el ejército dirigido por Pedro el Ermitaño (marcho por separado de Gualterio sin Haber) también luchó con los húngaros, y pudo haber capturado Belgrado. En Nis el gobernador bizantino hizo ofertas a Pedro el Ermitaño, pero Pedro tenía poco control sobre sus seguidores y  las tropas bizantinas eran necesarias para sofocar sus ataques. Pedro el Ermitaño llegó a Constantinopla en agosto, donde se unió con el ejército de Gualterio Sin Haber, que ya había llegado, así como bandas separadas de cruzados de Francia, Alemania e Italia. Otro ejército de bohemios y sajones no logró pasar Hungría donde se dividieron y fueron acribillados.



Llegada de la Cruzada Popular al Imperio Bizantino (Constantinopla)

Esta muchedumbre rebelde comenzó a atacar y saquear fuera de la ciudad de Constantinopla en busca de suministros y alimentos, y una semana después el emperador bizantino Alejo I apresuro el traslado de todos ellos a través del estrecho de Bósforo. Después de cruzar a Asia Menor, Las fuerzas conjuntas de Gualterio sin Haber y Pedro el Ermitaño fueron transportadas el 6 de agosto, a las órdenes del emperador bizantino, a Asia menor (Estrecho del Bosforo). Ellos se establecieron en el campo de Kibotos (llamado por los cruzados Civetot), los cruzados se separan y comenzó a saquear los campos, vagando en el territorio de sus turcos relucida alrededor de Nicea.
Pronto comenzaron desacuerdos sobre que cosas hacer. Finalmente, los cruzados se dividen en dos grupos, uno compuesto por franceses, y el otro por pueblos alemanes. Los soldados franceses atacaron Nicea y regresaron con un gran botín, provocando la envidia de la gente alemana que querían imitarles. Sin embargo, esta vez los turcos al mando del Sultan del Rüm Kilij Arslan I había capturado por sorpresa al ejército cruzado. Aquellos que renunciaban al cristianismo y se convertían al Islam serían perdonados, y los que no serían asesinados

Masacre de los Cruzados y fin de la Cruzada Popular
La noticia del incidente trasladó desde Civitot a los cruzados restantes, a pesar de las razones de Gualtieri para esperar el regreso de Pedro el Ermitaño de Constantinopla. En su lugar, prevaleció la opinión de Geoffrey Burel quien salió al encuentro de los turcos y el 21 de octubre de 1096, 20 mil fueron emboscadas por el sultán selyúcida quien preparo un avance eficiente. La masacre fue inmensa el mismo Gualterio sin Haber cayó en el campo y los pocos sobrevivientes fueron rescatados por las tropas del Imperio Bizantino que lideró una expedición contra los turcos selyúcidas
Pedro el ermitaño escapo de la masacre ya que estaba todavía en Constantinopla cuando se le informo la noticia de la catástrofe. Se decidió entonces con los pocos sobrevivientes a esperar la llegada de la mayor parte de los cruzados y se unio a la Cruzada de los Nobles.
La Historiografía antigua creía que el ejército de Pedro se componía exclusivamente de campesinos analfabetos, que no conocían grandes ciudades como Jerusalén. Sin embargo, por el siglo X la ubicación y la distancia a Jerusalén era bien conocida. Además, aunque pobres, algunos de los caballeros en el ejército de Pedro el Ermitaño, como su teniente Gualterio sin Haber, estaban bien entrenados y tenían experiencia en combate.
La Cruzada Popular forma parte de la Primera Cruzada emprendida por el Papado Romano para recuperar Tierra Santa del Poder los musulmanes. La primera Cruzada se divide en la Cruzada Popular y la Cruzada señorial.

La Primera Cruzada Cristiana.

La Primera Cruzada Cristiana: fue predicada en 1095 por el Papa Urbano II en el concilio de Clermont con el doble objetivo de ayudar a los cristianos ortodoxos orientales y la liberación de Jerusalén "Tierra Santa" del yugo Musulmán. En realidad, no fue un movimiento único, sino una serie de acciones de guerra con inspiración religiosa que incluyó la Cruzada de los Pobres y la Cruzada de los Nobles (cruzada de los barones o caballeresca).

Esta cruzada comenzó con una llamada del Emperador bizantino Alejo I al papa para el envío de mercenarios para luchar contra los turcos Selyúcidas en Anatolia. Pero la respuesta de la cristiandad occidental rápidamente se convirtió en una verdadera migración de conquista territorial hacia el Levante (oriente).

La Nobleza y personas de varias naciones Europeas occidentales emprendieron peregrinación armada hacia la Tierra Santa, por tierra y mar, y tomaron la ciudad de Jerusalén en julio del año 1099, que concluyó con la Creación de Reino Latino de Jerusalén y otros estados cristianos. La Primera Cruzada fue un hito en la mentalidad y las relaciones de los cristianos occidentales, cristianos orientales y musulmanes. Fue el comienzo de la expansión de occidente que, junto con la reconquista de la Península Ibérica, daría como resultado la aventura de los descubrimientos geográficos y el imperialismo occidental.


Contexto histórico de la Primera Cruzada: Origen de las Cruzadas

La Primera Cruzada, en particular, tuvo su origen en acontecimientos anteriores en la Edad media. La división de Imperio Carolingio siglos antes, y la relativa estabilidad de fronteras Europeas después de la cristianización de las tribus bárbaras, que han creado toda una clase de guerreros que luchaban entre sí por la tierra y la riqueza.

A principios del siglo VIII el califato Omeya se había apoderado África del Norte, Egipto, Palestina, Siria e invadieron la Península Ibérica. La Reconquista española ganó una carga ideológica que puede ser considerada el primer ejemplo de un esfuerzo concertado de los cristianos en la conquista de territorio a los musulmanes como parte de los esfuerzos para ampliar los reinos cristianos de la Península Ibérica con el apoyo de Órdenes Militares y mercenarios desplegadas en toda Europa.
Los Normandos conquistaron Sicilia en 1091. El Reino de Aragón en occidente las ciudades-estado de Pisa y Génova en Italia y el Imperio Bizantino en Oriente se enfrentaban contra los reinos musulmanes por el control de Mar Mediterráneo.

La idea de una guerra santa contra Islam parecía aceptable para los poderes Seculares religiosos y Europa occidental, así como en personas en general, además del incentivo de ganar territorio y riqueza, que ganó popularidad con los éxitos militares de los reinos europeos, así comenzó a surgir una nueva concepción política del Cristianismo.

Por lo tanto, no es sorprendente la unión de los reinos cristianos bajo la guía del Papa, y la creación de ejércitos para luchar contra el Islam y recuperar las tierras que anteriormente les habían pertenecido antes de la conquista musulmana, y en particular los territorios que habían sido parte de Imperio romano o su sucesor Imperio Bizantino - Siria, Egipto, África del Norte, Hispania, Chipre - Por encima de todo, Jerusalén y Palestina donde Jesucristo y sus apóstoles había vivido, eran lugares sagrados que sufrieron la herejía del dominio de los infieles.


Concilio de Clermont: El Papa Urbano II predica la Primera Cruzada

El Concilio de Clermont fue sínodo mixto, de eclesiásticos y laicos de la Iglesia católica Inaugurado por el Papa Urbano II en noviembre del año 1095 fue el punto de partida de la Primera Cruzada. Este concilio incluía entre sus decisiones la concesión del perdón de todos los pecado, es decir, la indulgencia plenaria - a aquellos personas que fueran hacia el este para defender a los peregrinos, cuyos viajes se convirtieron cada vez más peligrosos, indicándose así las primeras cruzadas.

La repercusión popular de la medida se tornó en patente cuando el Papa, anuncio por aclamación popular, y agrego prometer la salvación de todos los que muriesen en combate contra los paganos (mayor parte constituida por los musulmanes) el Papa Urbano II abrió un nuevo ciclo. El papa hizo una campaña de salvación " Salvación para todos los muertos en combate contra los infieles", así el Papa garantizo un gran ejército, y también elimino un nuevo brote de guerra o disputas internas que perturbaban la paz en Europa.
De esta forma pidió a los europeos occidentales, pobres y ricos, que acudiesen en auxilio del cristiano imperio bizantino, pues Deus volt ('Dios lo quiere'), exclamación con la que el papa terminó su discurso.
La Primera Cruzada se compone de dos Cruzadas separadas; la Primera fue la Cruzada Popular y la segunda es la Cruzada señorial o de los caballeros.